El Palacio de Carlos V

Cuando Carlos V viene a Granada con motivo de su viaje de luna de miel tras la boda con Isabel de Portugal, se queda maravillado del esplendor de la Alhambra y decide construir un palacio de estilo renacentista, adaptado a la mentalidad europea, el cual sería conocido como “La Casa Real Nueva”.

Los Reyes Católicos ya habían levantado en Granada una Capilla funeraria, la Capilla Real, por lo que su hijo Carlos V tuvo intención de ampliar el proyecto cristiano en aquella ciudad tan maravillosa llena de historia y arte.

Interior del Palacio de Carlos V, Alhambra

Interior del Palacio de Carlos V, Alhambra

Pedro Machuca

Las obras se encargan al arquitecto Pedro Machuca, el cual ha estudiado en Italia como discípulo de Miguel Ángel, por lo que trae una influencia muy fuerte de los maestros del renacimiento.

Resulta curioso que Machuca, calificado como pintor mediocre, sea recomendado por el Marqués de Mondéjar para tan gran obra y de tanta responsabilidad.

Sin duda debía ser reconocido por sus facultades de arquitecto y sus conocimientos adquiridos en Italia.

Así pues, vino a Granada coincidiendo con la visita del Emperador y se conocieron. Carlos V le encargó las obras tras la presentación de los planos. Inmediatamente se le condicionó un lugar de trabajo, en un ángulo frente a lo que sería el palacio, lo que hoy se conoce como el Patio y Torre de Machuca.

Interior del Palacio de Carlos V, Alhambra

Las obras del palacio

Los trabajos empezaron en 1527.

Pocos años después, en 1550, muere Machuca y el palacio estaba aún sin terminar. Lo hizo su hijo Luis hasta que pasó a manos de Juan de Orea (aconsejado por Juan de Herrera, autor del Monasterio del Escorial), ya en el reinado de Felipe II.

Luego siguieron otros, pero la relevancia de estos fue escasa porque ya estaba todo prácticamente hecho.

El lugar elegido fue un barrio cristiano anexo al recinto nazarí. Parece que un pequeño descuidado en los planos N-S afectó una mínima parte al esquema del recinto de la Alhambra, muy próximo al Palacio de Comares, perteneciente a los Palacios Nazaríes.

El palacio de financió con dinero recogido de los moriscos, que pagaban impuestos por seguir viviendo en Granada y poder continuar con sus ritos y tradiciones. La cantidad recogida anualmente era de 80.000 ducados, de los cuales 10.000 fueron destinados a sufragar las obras del palacio del Emperador.

Otra parte, 6.000 ducados, fue extraída de las rentas de los Reales Alcázares de Sevilla.

También se utilizaron para financiar las obras las sumas obtenidas de las condenas de los penados en los juzgados de Granada, Loja y Alhama.

Tras la muerte del Emperador, su hijo Felipe II continuó con los trabajos, pero al estallar la Rebelión de los Moriscos, ocasionando con ello la Guerra de las Alpujarras de Granada (1568-1571), hubo falta de recursos.

Aún así se consiguieron 4.000 ducados de lo recaudado de los azúcares de Granada.

Escalera hacia la segunda planta del Palacio de Carlos V, Alhambra

Escalera hacia la segunda planta del Palacio de Carlos V, Alhambra

Patrimonio de los Palacios Reales de España

La construcción de tan polémico y famoso palacio no destruyó nada importante de la Casa Real árabe ni de otras construcciones de la Alhambra. Solo se incorporó una pequeña parte del Palacio de Comares para construir la capilla y cripta del palacio renacentista.

Los tópicos románticos lo representan como el intento de unos feroces monarcas españoles de arrasar el pasado musulmán. La historia en cambio revela el valor tan inmenso que la monarquía española concedió a la conquista de Granada, respetando todo el entorno de la Alhambra.

Gracias a la construcción de este palacio, la Alhambra pasó a ser parte del patrimonio de los Palacios Reales de España en lugar de quedar reducida a testimonio arqueológico de una cultura vencida.

El exterior del Palacio

De sus cuatro costados exteriores, los más importantes por su decoración son el sur y el occidental.

La entrada está en este último, que es donde se encuentra la fachada principal, hecha en la más pura tradición renacentista.

Fachada principal del Palacio de Carlos V

Fachada principal del Palacio de Carlos V

Presenta una puerta central y dos más pequeñas a cada lado de esta, entre columnas de estilo jónico. Sobre la puerta central hay dos figuras aladas de mujer, reclinadas sobre el frontón, que nos traen a la memoria los sepulcros de los Médici, hechos por Miguel Ángel.

Las puertas pequeñas tienen en su frontón niños con racimos de fruta y sobre ellos medallones en relieve con soldados de caballería.

La parte baja del palacio está trazada en estilo toscano; mientras que la parte alta apunta ya detalles de una tradición renacentista tardía, con apuntes churrigurescos en el exceso de frutos arracimados y granada sobre los frontones y cornisas, que son de estilo jónico.

Unos vistosos anillos de bronce aparecen intercalados alrededor de toda la fachada del palacio. La mayoría de los anillos están sostenidos por leones, el símbolo real, excepto en las esquinas, donde estos anillos son sostenidos por dos águilas en cada una, que representan el águila bicéfala, símbolo de los Habsburgo.

Detalle de un anillo de bronce en el Palacio de Carlos V

Detalle de un anillo de bronce en el Palacio de Carlos V

En el pedestal de las columnas de la fachada principal aparecen bajorrelieves en mármol con alegorías de triunfo, angelotes que sostienen el mundo con la corona imperial, las columnas de Hércules y el lema «Plus Ultra» (más allá), adoptado por los Reyes Católicos a partir del descubrimiento de América.

También hay en estos bajorrelieves escenas de la guerra del Emperador con su rival Francisco I de Francia, en concreto la Batalla de Pavía (1525). Los dibujos de estos bajorrelieves los hizo Machuca y los mármoles los tallaron Juan de Orea y Leval.

La parte superior de la fachada se realizó después de la muerte de Machuca. Las columnas centrales son aquí de estilo dórico.

Aparecen tres medallones enmascarados en un círculo de serpentina (mármol verde) de Sierra Nevada. En el central se encuentra el escudo de España y en los laterales se hallan escenas de los doce trabajos de Hércules. Hércules aparece matando al león de Nemea en uno de ellos; en el otro, Hércules sujetando el toro de Minos en Creta.

El patio central

En el interior encontramos un enorme patio circular de estilo romano con dos galerías superpuestas; la inferior con treinta y dos columnas de estilo dórico, y la superior con columnas de estilo jónico.

Las columnas son de piedra llamada «pudinga» o «almendrilla«, de Turro, un pueblo de Granada. Es probable que el patio estuviese en el centro de un brocal de pozo para sacar agua de un aljibe que se encuentra bajo él, y que se descubrió al cubrir el patio con la solería que hoy tiene.

Desde la segunda planta del interior del Palacio

Desde la segunda planta del interior del Palacio

Falta también la cúpula y la bóveda que cerraría el patio, con una linterna central para dejar pasar la luz.

Esta bóveda sería posiblemente de casetones al igual que la que cubre el Panteón de Roma, de donde casi sin lugar a dudas, tomaría Machuca el modelo para cubrir el interior.

Sin embargo, el patio nunca se cubrió; es más, la cubierta de la galería superior tampoco se terminó en su época, habiendo sido concluida tan solo hace algunos años.

En el friso que rodea el patio hay pequeñas cabezas de toro. Este motivo decorativo proviene de la antigua Grecia y Roma, donde se decoraban los frisos, metopas y sarcófagos con escenas de sacrificios de toros. Esta cabezas se llaman «bucráneos«.

Debemos hacer referencia a la magnitud acústica del patio, motivo por el cual aquí se celebran desde tiempos modernos los conciertos sinfónicos del «Festival internacional de Música y Danza de Granada».

Música en el Palacio de Carlos V

Música en el Palacio de Carlos V

Este palacio alberga en su interior dos importantes museo: el Museo de la Alhambra y el Museo de Bellas Artes.

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